«¿Lo tenéis en otro color?»
Se vende con un retal y tres modelos montados
En cada tienda caben tres o cuatro modelos vuestros. Lo demás vive en el folleto, y el cliente decide con un retal o una puerta suelta, o se lleva las muestras a casa.
Con el configuradorCualquier combinación de la gama en 3D, en la tablet de la tienda, y a tamaño real en su casa con realidad aumentada, sin instalar nada.
«¿De verdad cabe ahí?»
Las dudas de medida frenan la firma
Un hueco de 2,38 metros entre tabiques, una chaise que quizá no deja paso a la terraza, un bench en una planta vacía. Sin verlo a su medida, el cliente no firma, o descubre el día de la entrega que no entra.
Con el configuradorMedidas sobre el 3D, una persona de escala al lado y vuestras reglas por debajo: no se puede pedir lo que no fabricáis.
«¿Me la preparas también en azul?»
Versiones que se rehacen en la oficina técnica
La tienda pide variantes de color, tirador o brazo. Cada una pasa por la oficina técnica como un proyecto nuevo, aunque solo cambie un acabado.
Con el configuradorEl cliente prueba las variantes con el vendedor y compara versiones lado a lado, con lo que cambia señalado. A la oficina solo llega la elegida.
«¿Y eso cuánto más es?»
Los extras no se venden porque no se ven
Relax motorizado, barra abatible, bisagras ocultas, luz con sensor o motor con horarios suben el pedido, pero se explican de palabra. Si el cliente no los ve ni sabe su precio, no los añade.
Con el configuradorCada extra aparece como opción, con una etiqueta sobre el 3D que lo explica, y suma su importe al precio orientativo de vuestra tarifa.
«Chaise derecha… mirándolo de frente, creo.»
Pedidos a mano que alguien interpreta
Lado de la chaise, ancho de hoja o de hueco, referencia de tela: todo viaja a fábrica en un impreso o una llamada. Y un mueble a medida mal hecho no se vende a otro cliente.
Con el configuradorLa hoja de pedido sale de la configuración cerrada, con cada referencia y su cantidad: lo que se eligió en pantalla es lo que llega a fábrica.
«Cada tienda me lo presupuesta a su manera.»
Una red de venta que no controláis
Unas tiendas usan la tarifa impresa; otras, su hoja de cálculo y su margen. No sabéis qué se ofrece en vuestro nombre, y quien os descubre en la web no sabe a qué tienda ir.
Con el configuradorEn el proyecto, cada tienda tiene su área con vuestra tarifa y su margen, y quien configura en vuestra web llega a la tienda de su zona.