— FRASES QUE SE OYEN CADA SEMANA
Lo que cuesta
vender puertas y ventanas
a medida.
En la fábrica, la exposición, la furgoneta y la junta de vecinos. Debajo de cada frase, cómo se resuelve.
«¿Me das precio ya? Lo tengo delante.»
El precio depende de la fábrica
El distribuidor tiene al cliente en la exposición y solo puede dar una cifra de memoria. Para un precio serio hay que preguntar apertura, perfil, vidrio y persiana y esperar a fábrica. Cuando llega, el cliente ya ha pedido otros dos.
Con el configuradorPrecio orientativo con vuestra tarifa y los descuentos de cada distribuidor, recalculado con cada cambio.
«¿Izquierda vista desde dónde?»
La mano, a interpretación
Una letra en un croquis vale para dos piezas: la que se mira desde la calle y la que se mira desde dentro. La ventana sale perfecta de medida, abre al revés y se descubre en obra.
Con el configuradorLa pieza se abre en 3D y la mano se elige mirándola, con las bisagras a la vista. Así queda en el pedido.
«Mándame una foto del hueco y te digo algo.»
Visitas solo para dar precio
Sin el hueco, el uso o el vehículo que pasa, un precio por teléfono es un riesgo. Se coge el coche para medir una puerta de nave o una cancela, aunque la visita acabe en «ya os diremos».
Con el configuradorCotas, persona de escala, el camión delante del hueco y el espacio que pide la corredera, antes de llamaros.
«Ponle la normal, que es la que se vende.»
Lo que más aporta no se enseña
Vidrio acústico, lama de seguridad, cerradura de cinco puntos, el motor de la persiana. Explicarlo con una cartulina cuesta más que venderlo, y el cliente se queda con lo básico.
Con el configuradorCada opción con su precio, también motores y sensores, y etiquetas sobre la pieza que explican qué aporta cada vidrio, lama o cerradura.
«¿Esto quién lo ha escrito? No se entiende.»
Pedidos que se vuelven a teclear
Cada distribuidor pide a su manera: plantilla, correo, foto o audio. En la oficina alguien lo pasa a mano, y una cifra mal copiada llega al corte tal cual.
Con el configuradorHoja de pedido para fábrica con referencias y cantidades, siempre igual; con vuestras reglas, lo que no se fabrica se avisa antes de enviarlo.
«Os paso el listado de la promoción.»
Obras que llegan en una hoja de cálculo
Doscientos huecos, varias versiones y medidas en centímetros y en milímetros. Calcular metros y cajones lleva horas, y los palés llegan sin saber a qué vivienda va cada pieza.
Con el configuradorUnidades por hueco, metros calculados solos, el coste de la urgencia antes de confirmar y una etiqueta por hueco y vivienda.
«Lo tenemos que ver en casa.»
Quien decide no estuvo delante
La pareja que elige la puerta, el director que firma las de muelle, los vecinos que votan la cabina del ascensor. Les llega un PDF con una tabla y un precio abajo.
Con el configuradorHasta tres opciones lado a lado y la configuración en PDF, imagen, enlace o QR, para verla a tamaño real con realidad aumentada.