Cada pedido empieza con una cuenta hecha a mano
Palés por pila, pilas por camión, peso total, viajes: el cliente no lo sabe y os lo pregunta a vosotros. Quien contesta lo calcula de cabeza, con la holgura que le parece, mientras atiende otra llamada. Si se equivoca, sobra sitio en el camión o falta un viaje, y el porte lo paga alguien.
Lo que se pierdeHoras de oficina y camiones que salen medio vacíos.



