Cada consulta empieza con preguntas
Nadie pide una cinta dando el ancho de banda, la altura de trabajo, la velocidad y la inclinación: piden «algo para llevar cajas de aquí a allí». El ingeniero contesta con una lista de preguntas, el cliente responde a la mitad y la oferta no arranca, mientras él ya está hablando con otros talleres.
Lo que se pierdeLa primera oferta que recibe el cliente no es la vuestra.



