El cliente no se imagina su rótulo
Una muestra de letra sobre el mostrador o el rótulo de otro cliente en el móvil no le dicen cómo quedará su nombre, con su tipografía, sobre su fachada de ladrillo o de panel gris. Sin verlo, duda, pide más versiones o aplaza la señal. Y mientras no hay señal, el trabajo no entra en fabricación.
Lo que se pierdeEl rótulo no entra en taller hasta que el cliente lo ve.



