Cada medida es una llamada
El instalador no lleva vuestra tarifa de corte en la cabeza y su cliente quiere el precio antes de decidir. Así que llama, manda un audio o escribe a las once de la noche. Cada plato a medida exige una conversación para dar un precio que muchas veces ni siquiera acaba en pedido. Y si el cliente cambia de color o de medida, vuelta a empezar.
Lo que se pierdeLa oficina técnica convertida en centralita de precios.



