Muestrarios enormes que no deciden nada
Un recorte de lona de diez centímetros no se parece a cuatro metros de toldo colgados de una fachada. Las rayas que en la tienda parecían alegres, en casa parecen de chiringuito; el gris que parecía serio, apagado. El cliente duda, se lleva muestras y vuelve otro día, o no vuelve y lo compra donde se lo enseñaron mejor.
Lo que se pierdeUna venta que se cierra en la segunda o la tercera visita, si se cierra.



