La bomba
Manual: la acciona el operario. Eléctrica de 24 V: con la corriente de la máquina. Neumática: con aire comprimido. Lo decide lo que hay en la máquina (corriente, aire o nada), los puntos y los turnos.
Un sistema de engrase centralizado se dimensiona en cuatro pasos: contar puntos y turnos, elegir el sistema según el lubricante, elegir bomba, depósito y control, y calcular distribuidores, tubo y racores. Esta guía es para quien va a pedirlo o a ofertarlo: qué hay que decidir, qué se calcula y dónde se suele fallar.
Casi todos los problemas de un engrase centralizado nacen en el mismo sitio: se calcula antes de tener los datos. Llega una foto de una prensa, un «¿cuánto por automatizar esto?», y alguien elige bomba. Sin puntos, turnos ni lubricante, la oferta sale con huecos y los descubre el montador.
El orden es sencillo. Uno: los datos de la máquina. Dos: el sistema según el lubricante. Tres: bomba, depósito, control y tubo. Cuatro: distribuidores, metros de tubo, racores y el ahorro que justifica la inversión. Al final se explica cómo lo resuelve un configurador 3D de engrase centralizado en la web del fabricante.
Si pedís el sistema, tened esto a mano antes de llamar. Si lo ofertáis, no deis un precio sin tenerlo.
Prensa, centro de mecanizado o transportador: cambia dónde están los puntos, por dónde va el tubo y dónde cabe la bomba con su depósito.
El dato que más se aproxima «a ojo» y el que más cuesta corregir después. Contadlos sobre la máquina, no sobre la foto: cada punto es una salida, un tubo y sus racores.
Uno, dos o tres turnos cambian las horas de engrase manual que se ahorran al año y, con ellas, el argumento de la inversión.
Grasa, grasa fluida o aceite. Es lo que decide el sistema y no se puede cambiar después sin rehacer la oferta.
Si la máquina tiene autómata, puede dar la señal de engrase. Si no, la bomba trabaja con temporizador integrado. Conviene saberlo antes de elegir el control.
En una zona con golpes o calor va tubo de acero, no de poliamida. Hay que mirarlo en la máquina, no adivinarlo.
La decisión no es de precio, es de lubricante y de control. Dejadla escrita en la oferta: «progresivo, con sensor de ciclo» dice más que un número al final.
Manual: la acciona el operario. Eléctrica de 24 V: con la corriente de la máquina. Neumática: con aire comprimido. Lo decide lo que hay en la máquina (corriente, aire o nada), los puntos y los turnos.
Se elige por puntos, turnos y frecuencia de llenado; en la demo, entre 2, 4 y 8 litros. El aviso de nivel bajo evita descubrir el depósito con la bomba vacía.
Temporizador integrado: la bomba engrasa cada cierto tiempo, sin depender de la máquina. Señal desde el autómata: engrasa cuando la máquina lo pide. Sensor de ciclo: avisa si un punto se bloquea. Y un manómetro de control para ver la presión de un vistazo.
Cada fabricante tiene sus reglas; las de abajo son las de la demo del configurador y sirven para ver el mecanismo.
| Puntos de engrase | Distribuidores progresivos | Tubo principal | Tubo secundario | Racores | Engrase manual ahorrado al año |
|---|---|---|---|---|---|
| 18 puntos | 2 | 5 m | 21,6 m | 36 | 117 h |
| 40 puntos | 4 | 10 m | 48 m | 80 | 260 h |
| 60 puntos | 6 | 15 m | 72 m | 120 | 390 h |
Una regla que ahorra disgustos: los distribuidores se redondean hacia arriba, y la lista de materiales sale de la cuenta, no de la memoria.
Sin puntos exactos, turnos, lubricante ni autómata, el precio es una apuesta.
Cómo evitarloPedid los seis datos del paso 1 antes de calcular. Si sois el cliente, enviadlos con la primera consulta.
La lista se copia de la hoja de cálculo al pedido y por el camino se pierde un distribuidor, unos metros de tubo o una docena de racores.
Cómo evitarloQue la lista salga de la misma cuenta que el precio, con referencia y cantidad, sin volver a escribirla.
Progresivo es para grasa; línea simple, para grasa fluida o aceite. Si la máquina pide aceite, el «de siempre» no sirve.
Cómo evitarloLubricante primero, sistema después, y escrito en la oferta.
Un sistema más simple, sin sensor de ciclo, suele salir más barato. Las horas de engrase manual y las paradas por un punto seco no aparecen en ninguna de las dos ofertas.
Cómo evitarloPoned el ahorro anual junto al precio, calculado con sus puntos y sus turnos, y las dos opciones una al lado de la otra.
Un tramo de poliamida por una zona de golpes o de calor es una avería anunciada.
Cómo evitarloRecorred el trazado en la máquina y dejad previsto tubo de acero donde haga falta. Sumadlo a la lista.
Vosotros leéis el esquema de un vistazo. Quien firma ve líneas: no sabe dónde irá el depósito ni qué pasa si un punto se bloquea.
Cómo evitarloEnseñad el sistema montado sobre una máquina como la suya, con cada componente señalado.
Todo lo anterior lo hace el configurador 3D de engrase centralizado en la web de un fabricante: el cliente contesta los datos del paso 1, elige sistema, bomba y control, y ve el sistema montado en 3D con la grasa circulando.
En la versión de cada fabricante van sus componentes, sus reglas de dimensionado y su tarifa; el técnico revisa una propuesta completa en lugar de empezar desde una foto. Está en la página del sector de maquinaria e industria.
La demo está abierta, sin clave ni registro, con productos y precios de ejemplo: configurador de engrase centralizado. Funciona en ordenador, tableta y móvil. Más demos en todos los configuradores 3D.
Si fabricáis, distribuís o montáis sistemas de engrase, traed una oferta hecha a mano: en una videollamada de 20 minutos la configuramos juntos y os enseñamos qué haría falta para que salga con vuestros componentes, vuestras reglas y vuestra tarifa.
¿Preferís hablarlo? Llamadnos al 662 061 421 o escribid a grup3d@grup3d.es.
Como mínimo: la máquina, el número exacto de puntos de engrase, los turnos de trabajo, el lubricante (grasa o aceite), si la máquina tiene autómata que pueda dar la señal, dónde puede ir la bomba con su depósito y si el tubo pasará por zonas con golpes o calor. Con una foto sola no se puede calcular: cada dato que falta es un correo o una visita.
El sistema progresivo funciona con grasa y controla cada punto: la grasa pasa por distribuidores que la reparten por salidas, y con un sensor de ciclo avisa si un punto se bloquea. La línea simple funciona con grasa fluida o aceite y lleva un dosificador en cada punto. La elección la marca el lubricante que usa la máquina, el número de puntos y el control que queréis tener. En vuestra oferta debe quedar escrito cuál de los dos es y por qué.
Depende de las salidas de cada distribuidor y de los puntos a servir. En la demo del configurador se usa un distribuidor progresivo de 10 salidas, así que 18 puntos son 2 distribuidores y 40 puntos son 4. Con vuestros distribuidores reales la cuenta cambia: por eso conviene tener la regla escrita y no hacerla de memoria en cada oferta.
La manual la acciona el operario; la eléctrica de 24 V funciona con la corriente de la máquina y la neumática con aire comprimido. Lo que decide es qué hay en la máquina (corriente, aire o nada), cuántos puntos y turnos tiene y qué control queréis. En la demo se eligen las tres y cambian la hoja de pedido; en vuestra versión se aplican vuestras reglas sobre qué bomba corresponde a cada caso.
Con los puntos y los turnos: minutos de engrase manual por punto, veces por semana, semanas al año y turnos. En la demo se usan valores de ejemplo (1,5 minutos por punto, 5 días y 52 semanas, corregido por turnos) y sale, por ejemplo, 117 horas al año para 18 puntos a dos turnos. Son cifras de ejemplo, no de ninguna empresa; en vuestra versión se ponen vuestros tiempos.
Sí, con un configurador 3D de engrase centralizado: elige máquina, puntos, turnos, sistema, bomba, depósito y control; ve el sistema montado en 3D con la grasa circulando, y a vosotros os llega la hoja de pedido con bomba, distribuidores, tubo y racores con referencia y cantidad. El cálculo base sale con vuestras reglas y vuestro técnico lo revisa antes de ofertar.
Dimensionado, ahorro y hoja de pedido, en vuestra web.
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