
Una idea clara del proyecto: qué quieres mostrar (una vivienda, una promoción, una cocina, una máquina) y para qué lo vas a usar.

Pedir presupuesto de un render con un correo de dos líneas casi siempre acaba en idas y venidas: el estudio no puede cotizar a ciegas y tú recibes un rango tan amplio que no decide nada. Cuanto mejor describas el encargo, más ajustada y rápida será la propuesta. No necesitas tenerlo todo cerrado, pero unos pocos datos clave cambian por completo la calidad de la conversación. Esta guía es, en el fondo, una lista de comprobación: reúne la documentación y las decisiones básicas antes de escribir y conviertes una estimación al aire en un número con criterio.
No hace falta tener el proyecto cerrado para pedir presupuesto de un render. Con una base mínima ya podemos darte una orientación realista y, sobre todo, decirte qué falta para afinarla. Ese punto de partida tiene tres piezas:

Una idea clara del proyecto: qué quieres mostrar (una vivienda, una promoción, una cocina, una máquina) y para qué lo vas a usar.

El número aproximado de vistas o piezas que imaginas, aunque sea un rango.

Algún material de partida: un modelo 3D, planos o, en su defecto, fotos y bocetos.
Con esos tres elementos pasamos de "depende de muchas cosas" a un rango orientativo con sentido. Todo lo demás que cuentes en esta guía no bloquea el inicio: solo hace que la propuesta sea más precisa y que el primer borrador se parezca antes a lo que tienes en la cabeza.
El material de partida más valioso es el geométrico, porque define cuántas horas de modelado lleva el encargo. En orden de mayor a menor utilidad para cotizar:
La regla es sencilla: cuanto más cerca esté tu material de un volumen 3D ya construido, menos trabajo de partida y más ajustado el precio. Si solo tienes un croquis, no es un problema; simplemente cambia el alcance, y eso es justo lo que un buen briefing deja claro desde el principio.
Modelo 3D o BIM: lo ideal. Ahorra horas de levantamiento y permite cotizar con mucha precisión.
Planos en formato editable (DWG): plantas, alzados y secciones. La siguiente mejor opción; el DWG siempre rinde más que el PDF.
Planos en PDF: sirven, pero obligan a redibujar referencias y a interpretar medidas.
Bocetos o fotos: también valen, aunque implican levantar la geometría desde cero. Conviene que el estudio lo sepa para presupuestar bien.

LANo es obligatorio tener decidido el estilo para pedir presupuesto, pero ayuda enormemente. Las referencias visuales son el atajo más rápido para que el resultado se parezca a lo que esperas y para reducir revisiones. Conviene aportar:

Imágenes de referencia que te gusten: de tu propio proyecto o de otros, como inspiración de ambiente, luz y composición.

Memoria de calidades o información de acabados: pavimentos, revestimientos, carpinterías, con nombres de serie, enlaces de fabricante o muestras si los tienes.

Mobiliario y atrezo deseado, sobre todo en interiores y cocinas, donde el equipamiento define el carácter de la escena.
Ese contexto evita suposiciones. Sin él, el estudio rellena los huecos con su criterio y es más probable que el primer render no acierte el tono; con él, el borrador llega ya alineado y se gastan menos rondas de cambios.
Cuando el render es de exterior, el entorno pesa tanto como el edificio. Aportar información del emplazamiento evita que la escena quede "flotando" y permite valorar bien el trabajo de integración:
Orientación y soleamiento: define las sombras, la hora del día y el ambiente de la imagen.
Paisaje y vegetación de la zona, para que la ambientación sea creíble.
Edificios colindantes, viales y cualquier elemento que deba aparecer o, al contrario, disimularse.

En producto, máquina o industria, el contexto equivalente son los materiales reales, el funcionamiento y, si hay animación, el movimiento o el despiece que quieres explicar. Cuanto mejor definas ese entorno, menos suposiciones y más fiel el resultado.
— EN GRUP3D“En producto, máquina o industria, el contexto equivalente son los materiales reales, el funcionamiento y, si hay animación, el movimiento o el despiece que quieres explicar. Cuanto mejor def”
Más allá de los archivos, hay decisiones que solo tú puedes tomar y que definen el alcance real del encargo. No son detalles menores: cada una suma o resta trabajo y, por tanto, presupuesto. Conviene llevarlas pensadas:
Sobre el uso final conviene insistir: una imagen para una valla o una campaña pide más resolución y retoque que una para una ficha de portal inmobiliario. Indicar el destino desde el principio (web, campaña, sala comercial, portales, dossier) permite ajustar el nivel de acabado sin sorpresas.
Cuántas vistas necesitas de verdad y desde dónde. No es lo mismo una imagen clave que un set de seis ángulos.
Si quieres exteriores, interiores o ambos.
Qué variantes de acabado o amueblamiento esperas ver (una o varias opciones de material, día y noche, etc.).
Si habrá detalles concretos que no pueden faltar.
El uso final, que condiciona la resolución y la posproducción.

LASPara que la propuesta salga rápida, lo más cómodo es agrupar todo en un mensaje: objetivo, documentación técnica, referencias, número de vistas, uso final y fecha objetivo si la tienes. Con eso preparamos pack y rango orientativo. Si prefieres una primera cifra al instante, puedes usar la calculadora de la web y luego pulimos juntos los detalles.
A partir de ahí el proceso es conversado: revisamos lo que has enviado, te decimos qué falta, acordamos el alcance y trabajamos con imágenes de prueba que permiten cambios antes de pasar a la alta resolución. Esa comunicación continua es lo que evita las idas y venidas y lo que hace que el resultado final funcione a la primera.
Renders reales del estudio para este tipo de proyecto.
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[ 10 ]Las preguntas que más nos hacen antes de empezar.

Pedir presupuesto de un render con un correo de dos líneas casi siempre acaba en idas y venidas: el estudio no puede cotizar a ciegas y tú recibes un rango tan amplio que no decide nada. Cuanto mejor